
El otro día leí en el libro El arte de no amargarse la vida de Rafael Santandreu -¿otro libro más? sí, no puedo parar, lo siento-, que por cierto, me encanta, una frase que me llamó bastante la atención: "¡Si no ha madurado a los 20, nunca lo hará!" Bien, exactamente en 19 días cumplo 20 años-que por cierto, felicítenme, guapos/as- y al leer esto me he sentido con la obligación de decir algo al respecto. Así que allá voy.
No sé exactamente qué es la madurez, no sé si de repente te encuentras en ella, si la vas adquieriendo con los años, o si te la regalan por Navidad. No lo sé. Y, claro, ahora seré tachada de inmadura, sin ninguna duda.
Veréis, desde muy pequeños, los "mayores" nos inculcan unos valores, una educación y todas esas cosas que hay que hacer para ser buenos- bla, bla, bla-. Pero nadie nos enseña realmente a madurar, porque no creo que sea algo que se puede enseñar, aunque no soy una experta en conducta social, ni mucho menos. Pero todo el mundo se empeña en que el objetivo de nuestro crecimiento es la madurez, algo que ligan estrechamente con la seriedad. Pues en este punto estoy muy en desacuerdo.
Me explico: la gente que me conoce o ha pasado algún rato conmigo puede notar-se nota a leguas- que puede parecer que me tomo la vida a risa, que me paso el día bromeando y que no me tomo nada en serio, y que por eso, no soy madura. MEEEC. ERROR. Dejad de asociar madurez a seriedad, ¡please! No creo que haga falta pasarse todo el día debatiendo sobre temas serios, ni con el ceño fruncido, ni tomándose todo a pecho, ni viendo documentales de la 2 (aunque los recomiendo, a veces son súper entretenidos). Con lo guay que es esa situación, que seguramente todos hayáis vivido alguna vez, de que nos duela la tripa y casi no podamos ni respirar por estar riéndonos a carcajadas. Creo que es la mejor sensación del mundo, ¿por qué tenemos que perder esa costumbre por cumplir años? Yo me niego.
Mi perspectiva sobre la madurez-y sé que repito demasiadas veces esta palabra- es otra muy diferente. Obviamente no os la voy a relatar detalladamente porque puedo escribir un libro sobre ello, pero creo que simplemente con tener claros nuestros propios valores y actuar moviéndonos por ellos, es más que suficiente. No maduramos a cierta edad ni por haber sufrido experiencias traumáticas (que ambas influyen), maduramos escuchando a un amigo que nos necesita, echando de menos los consejos de nuestra madre, o cuando nos damos cuenta de lo que realmente queremos en la vida y vamos a por ello. Son momentos, pequeñas situaciones que demuestran madurez, y que todos tenemos a una u otra edad, la cual no está establecida en ningún manual.
También quiero hablaros también de las "relaciones serias", aunque sin enrollarme mucho -venga, va, lo intento-. Hace poco leí la siguiente cita: "¿Por qué tenemos que ir en serio? ¿Qué es ir en serio? ¿No crees que la vida ya es demasiado seria como para que también nosotros tengamos que tomar nuestra relación en serio? Qué manía con la seriedad. La seriedad es el recurso de los pobres de espíritu. Está muy sobrevalorada." acompañada de "A la mierda las relaciones serias!!" (eso es de mi cosecha) con la que no puedo estar más de acuerdo -la compartí en mi Facebook, era de esperar-. (Por cierto, inciso, es del maravilloso libro Gente que viene y bah.)Y me vuelvo a preguntar- me paso la vida haciéndome preguntas y acotaciones entre guiones, jaja-: ¿por qué nos empeñamos en ponerle el adjetivo de "seria" a una relación sana, libre y súper chula? Me parece un adjetivo muy mal elegido para la gran cantidad de sentimientos emociones y experiencias que se viven en una relación en la que te comprometes con alguien porque quieres a testa persona. Y te comprometes porque eres un poco más...¿maduro? Pues mirad, puede ser que esa sea la idea, pero yo no estoy dispuesta a cambiar mi personalidad porque un puñado de gente seria crea que lo mejor es que todos seamos así. Así que mi consejo es que viváis como queráis, riáis todo lo que podáis y crezcáis como personas. Why so serious? Y sino, pues no os quejéis cuando os duela el ceño de tanto fruncirlo.
Ah, si...y ¡sed muy felices!
Stay strong.
Me encantó ese libro también, un mensaje muy optimista que reflejé en mi entrada sobre propósitos de año nuevo. Y muy guapa ;)
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